AAFB A vueltas con el tren de Petra
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A vueltas con el tren de Petra

Publicat: 19 / jun / 2006  |  Actualitat ferroviària

JOAN FONT ROSSELLÓ

Marzo 2002. Las espadas en todo lo alto en Petra. Un pueblo dividido entre partidarios de que el tren Inca-Manacor transite por el antiguo trazado ferroviario y partidarios de que el tren se desvíe por las afueras sorteando así el núcleo urbano. Entre los partidarios del tren per defora se encuentra el PSM con el alcalde a la cabeza. Sabedores de que el entonces conseller de Obras Públicas del Pacte, Xisco Quetglas, tiene prácticamente tomada la decisión y ésta pasa por que el tren pase por dentro del pueblo, el PSM se juega el todo por el todo.

Viernes, 15 de marzo, mientras está reunido el Consell de Govern del Pacte, se concentran ante el Consolat de Mar más de 300 petrers con el lema tren per defora y no volem un poble dividit. Sampol, vicepresidente del Govern, baja a saludarles. La presión del PSM en el seno del Govern y en la prensa para que Quetglas cambie de decisión es insufrible. El 19 de marzo, el alcalde de Petra, en otro acto de fuerza, denuncia a SFM, que está empezando a adecuar el antiguo trazado ferroviario, ¡¡ por no tener licencia de obras!!

Se trata, evidentemente, de entorpecer los trabajos de SFM hasta que no logren hacer cambiar de opinión a Quetglas. Por las mismas fechas, algunos de los partidarios de desviar el tren cierran el pueblo a modo de simulacro, en otro acto de fuerza mediático.

Al final el PSM consigue torcer la voluntad de Quetglas: el tren se desviará en trinchera bordeando el pueblo en un proyecto carísimo en términos económicos y medioambientales al que, sorprendentemente, Margalida Rosselló exonerará del informe de impacto medioambiental. Conseguido el desvío, el alcalde se olvida de la denuncia a SFM, que queda en punto muerto. Si antes convenía entorpecer las obras, ahora se precisa empujar en todo lo posible y más a SFM para que termine las obras ferroviarias antes de las elecciones del 2003.

Cuatro años después, el pasado 30 de mayo, el alcalde rescata el expediente de disciplina urbanística que había abierto cuatro años antes contra SFM por realizar obras sin licencia. Y valora en casi 9 millones de euros... no las obras denunciadas inicialmente (adecuación del antiguo trazado ferroviario por el interior del pueblo), sino las obras del desvío que con tanto denuedo el propio PSM y el mismo Sampol habían impulsado al hacer cambiar el proyecto inicial por dentro por un proyecto modificado por fuera. Ahora el alcalde pretende imponer una sanción a SFM (en manos ahora de un gobierno del PP que no es responsable de nada de lo que ocurrió en 2002 y 2003) del 50% de las obras realizadas por el Pacte, es decir, 4,5 millones de euros. ¿Cabe mayor cinismo y desvergüenza en la utilización arbitraria de la ley?

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