AAFB Andando por las vías
Font original: Una avería obliga a evacuar a los pasajeros de un tren a diez metros de la parada

Andando por las vías

Publicat: 5 / ago / 2008  |  Actualitat ferroviària

MAR FERRAGUT. PALMA. Un día después de que se reabriera el servicio de metro, ayer volvieron a saltar todas las alarmas. Usuarios anónimos indignados llamaban a los diarios locales: "el metro no funciona". En la Estación Intermodal, sobre las doce y media de la mañana, nadie de los que allí trabajan parecía tener muy claro qué había pasado. A la una y media, las cosas empezaban a encajar: la avería se había producido en el tren y también había afectado al suburbano. Tuvieron que interrumpir su trayecto porque había pasajeros andando por las vías tras haber sido evacuados de la máquina estropeada.
Según informaron desde Serveis Ferroviaris de Mallorca falló el aire acondicionado de una de los trenes, motivo por el que los vagones quedaron detenidos a unos metros de la estación de Son Costa. Bartomeu Gual, co-gerente de SFM, hablaba de una parada de diez minutos. Los usuarios afectados -unos 200 según cálculos de la conselleria de Movilidad- aseguraban que habían estado más de 25 minutos esperando, sin luz, sin ventilación, con las puertas cerradas y sin recibir explicación alguna.

Salió de Sa Pobla con problemas

Así lo contaba Margarita Cortés momentos después de firmar su reclamación en la Intermodal. Ella suele usar siempre el ferrocarril para bajar desde Son Fuster hasta el centro pero después de lo mal que lo pasaron ayer ella y sus dos hijos, esta mujer indicaba que va a tardar "bastante tiempo en volver a cogerlo".

Margarita contaba que el tren ya había llegado con unos diez minutos de retraso a su parada y que oyeron a los revisores comentar que ya habían salido desde Binissalem con problemas. Desde SFM se indicó que tenían constancia de que había algunos fallos desde Sa Pobla, pero puntualizaban que el paro se había producido "a dos kilómetros de Palma".

Cuando se detuvo el convoy, Margarita y sus hijos Christian y Francisco pensaron "que era cosa de cinco minutos". Al ver que la cosa se alargaba, todos los que viajaban en el abarrotado vagón, comenzaron a ponerse nerviosos. "Yo todavía tengo el miedo en el cuerpo", narraba esta mujer, que aseguraba que los revisores no los daban ninguna explicación y que no les dejaban salir. "Estaba todo cerrado, sin aire acondicionado, en un túnel sin ventilación", describía; "oíamos a gente dando golpes en los cristales, intentaban abrir la puerta para salir".
Alguien consiguió algo de cobertura en su móvil y llamó a la Policía Municipal. Varios efectivos llegaron al rato y comenzaron a evacuar los vagones, ayudando a los pasajeros a bajar a las vías en inestables escaleras o, en algunos casos, en sus brazos.

El co-gerente de Serveis Ferroviaris explicaba que para este tipo de situaciones tienen preparado un convoy especial para colocarlo en paralelo a la máquina detenida y traspasar a los pasajeros. Gual indicaba que este dispositivo "no pudo actuar" por que cuando el inspector lo tuvo preparado, ya había gente en las vías. Según el protocolo de emergencias de SFM este desalojo de los pasajeros por la zona donde circulan las máquinas sólo está contemplado en caso de incendio.

José Francisco, el hijo de Margarita, contaba que habían andado por lo menos unos diez metros entre las vías hasta llegar al andén de Son Costa, dónde se toparon con otra dificultad: subir hasta allí. Los más jóvenes no tenían problemas y subían por las escaleras "de pintor" que pusieron. La otra opción era encaramarse por los improvisados peldaños montados por la Policía con papeleras puestas del revés. Los obreros que estaban trabajando en dicha parada también colaboraron a la hora de ayudar a subir a las personas más mayores.

Según esta familia, una señora se mareó y se la llevaron en ambulancia y recuerdan además haber visto cómo un policía transportaba a un niño en brazos. Al salir a la calle, cada usuario tuvo que buscarse la vida para llegar hasta su destino. "No han dado la cara", protestaba indignada Margarita, quien tras haber puesto la reclamación no descartaba poner además una denuncia.

La averías afectó al resto de servicio. SFM hablaba de un retraso de media hora del convoy que debía llegar desde Manacor y de una demora de un cuarto de hora en el metro.

Aunque desde la conselleria de Movilidad, sólo les constaban "dos o tres" reclamaciones por la avería, una de las chicas que atendían en la Intermodal indicaba que pocos días habían tenido que atender a tantas personas como ayer. Una fue Teresa, usuaria diaria y un tanto cansada del tren, que señalaba que estos retrasos y "cosas raras" son "habituales" en un servicio de "funcionamiento precario".