AAFB El tren a Manacor ’encalló’ el pasado lunes y quedó fuera de servicio durante cuatro horas

El tren a Manacor ’encalló’ el pasado lunes y quedó fuera de servicio durante cuatro horas

Publicat: 3 / set / 2004  |  Actualitat ferroviària

ESTEBAN URREIZTIETA

PALMA.- La maldición de la línea de ferrocarril entre Inca y Manacor continúa. El pasado mes de marzo uno de los convoyes chocó frontalmente a su paso por Petra contra un bloque de cemento que se había desplomado sobre la vía. La colisión se saldó con un balance de trece heridos y el Govern juró y perjuró que no se volverían a repetir las «chapuzas» del Pacte de Progrés que desencadenaron el accidente. Seis meses después de aquéllas promesas y del reestablecimiento del tráfico hasta Sineu, la línea ha vuelto a fallar.

En esta ocasión no ha habido que lamentar heridos, pero los pasajeros que el pasado lunes iban a bordo del convoy afectado se llevaron un buen susto. Entre las seis y las siete de la tarde el tren frenó en seco acompañando su parada de un estruendo. Lo hizo en el punto en el que el trazado se divide en dos. La aguja que regula el desvío por un lado hacia Sineu y por otro hacia Sa Pobla falló y el convoy literalmente pasó por encima del sistema que regula el tráfico.

Los técnicos se refieren a este incidente como un «talonamiento» que consiste, según ellos, «en el frenazo del tren sobre la aguja al fallar el mecanismo de ésta». La circulación tuvo que ser interrumpida y las ocho personas que en ese momento iban a bordo del ferrocarrill tuvieron que ser trasladadas en taxis en medio del diluvio que caía en ese momento sobre las cercanías de la estación de S’Enllaç.

El gerente de Serveis Ferroviaris de Mallorca (SFM), Rafael Pons, ha declarado que «la aguja tuvo que ser reparada en dos fases: primero, se descongestionó la vía y, más tarde, cuando se cerró el servicio, se reparó definitivamente. Eso fue lo único que ocurrió».

Asimismo, Pons ha querido recalcar que «en todos los pasos de aguja la velocidad del tren es mínima» y que «simplemente» se produjo el mencionado talonamiento. «Y de talonamientos está el mundo lleno», añadió. El gerente reconoció que como consecuencia de lo ocurrido la línea «sufrió un retraso, el mismo que si se hubiera averiado el tren».

El enésimo capítulo

Este ha sido el último capítulo del tortuoso historial de la línea cuyo suceso más trágico tuvo lugar el pasado 13 de marzo. El mencionado descarrilamiento fue la punta del iceberg del funcionamiento de este tren durante los últimos años.

Los pasajeros habituales de este han tenido que soportar durante los últimos años retrasos contínuos, aejetreos constantes y el trato de un personal poco preparado. En otras muchas ocasiones los viajeros se han encontrado en un destino final que no es el que pensaron cuando compraron el billete y se han topado con averías constantes. De hecho no es la primera vez que las agujas de la línea fallan.

La nueva vida

La Conselleria de Obras Públicas y Transportes aseguró que habría un antes y un después tras el descarrilamiento del pasado mes de marzo. Se solventaron los problemas de inestabilidad de diez zonas situadas entre Inca y Sineu después de tres meses de reformas; se invirtieron más de tres millones de euros; y se construyeron casi 2.900 metros lineales de muro. Se forraron otros con mampostería y se colocaron algunas mallas para evitar desprendimientos. Pero es que también se sanearon los márgenes y se limpiaron numerosas zonas.

Se reabrió el tráfico hasta Sineu y se prometió que la línea volvería a la normalidad antes de septiembre». Y todas estas medidas fueron acompañadas de un mensaje: «a partir de ahora se asegurará la seguridad de los viajeros al cien por cien». Los esfuerzos de la Conselleria y el cúmulo de buenas intenciones no ha servido sin embargo para evitar la aparición del enésimo incidente en la línea tan sólo tres meses después de su reapertura al público tras el trágico accidente en vísperas del 14M.

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