AAFB Incógnitas sobre el tren
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Incógnitas sobre el tren

Publicat: 19 / jun / 2005  |  Actualitat ferroviària

GASPAR SABATER

El Govern negociará un convenio ferroviario para Mallorca, después de haber llegado a un acuerdo con los socialistas sobre las líneas de tren y tranvía a solicitar que financie el Gobierno central. Los artífices de este acuerdo han sido Estarás y Antich, quienes han coincidido en señalar la «sintonía total» entre Govern y PSIB sobre los grandes proyectos ferroviarios a ejecutar en los próximos años. Vivir para ver. Con esto de los convenios hay que admitir que suceden cosas de lo más curiosas. Estando los socialistas en el poder -cuando el Pacte de Progrés- no fueron capaces de negociar un convenio de ferrocarriles, luego vino el PP que, olvidándose de los trenes, negoció uno de carreteras que ahora precisamente se acaba de cargar el PSOE y para rematar la faena se ponen de acuerdo para impulsar aquello de lo que ambos se olvidaron en su día, o sea, los trenes. Todo eso mientras sigue el contencioso sobre unas carreteras que están a punto de acabarse y que nadie sabe aún quién pagará.

La propuesta de los socialistas en materia ferroviaria que ahora ha sido aceptada por el Govern, es sin duda ambiciosa, aunque se ignora si es realista. Incluye el enlace entre Inca-Son Bordils, el corredor ferroviario Sa Pobla-Alcúdia, la conexión entre Manacor y Cala Rajada, la línea Palma-Felanitx-Santanyí-Manacor, el tranvía entre Alcúdia y Port de Alcúdia, Port de Pollença y Ca’n Picafort, así como la conexión tranviaria entre Calvià-Bahía de Palma-aeropuerto, pero no contempla una línea de metro entre la Plaza de España y la Universidad. El coste de todo ello se estima en unos 1225 millones de euros, que al final costará el doble.

Con las actuales líneas en explotación y con las que se proyectan, Mallorca pasará a ser sin duda el lugar con más kilómetros de tren por kilómetro cuadrado, lo cual sin duda es de destacar, aunque por contra ofrece dos incógnitas difíciles de despejar: la primera, si una infraestructura ferroviaria tan extensa podrá ser mantenida con nuestros presupuestos y la segunda, si realmente servirá para dar mejor servicio y descongestionar nuestras carreteras. Con respecto a lo primero, mantener frecuencias elevadas en todas las líneas puede abocar a tener que mantener unos servicios ferroviarios que generen un alto déficit que, al final, sólo podría aminorarse empeorando el servicio. Y con respecto a lo segundo, la rigidez de las líneas de tren no garantiza que muchos de los desplazamientos que ahora se hacen en coche, por las grandes necesidades de movilidad, sean sustituidos por el uso del ferrocarril, y que no se produzca por tanto la necesaria descongestión de la red viaria. Aunque se supone que todo eso que ahora se proyecta esta avalado por estudios que demuestran la necesidad y viabilidad, bien pudiera ser que nos encontremos ante un caso de voluntarismo que puede acabar en un sonado fracaso.

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