AAFB La caja de caudales de la estación
Font original: Diario de Mallorca

La caja de caudales de la estación

Publicat: 5 / sep / 2012  |  Actualitat ferroviària

Una caja fuerte de grandes dimensiones recibe o despide a los viajeros de Serveis Ferroviaris de Mallorca que llegan a la estación de la plaza de España o parten de ella. Está preservada por una urna de cristal, es de color verde y en su parte frontal, además de cerraduras y ruedas para marcar la combinación, está escrito el nombre de la empresa propietaria: Ferrocarriles de Mallorca.
Los gestores de Serveis Ferroviaris han mostrado una sensibilidad con el patrimonio que no se encuentra en otras compañías. Conservarla y exhibirla es una decisión acertada que debería exportarse a la herencia industrial de esta y otras empresas. Sin embargo, si se me permite la broma, tendrían que haber dejado abierta la puerta para que se viese el interior vacío y dejar crecer las telarañas. Al valor histórico se hubiera sumado el simbólico de una empresa que acabó en la ruina.
Nicolau S. Cañellas en su obra El ferrocarril a Mallorca, la via del progrés cuenta que la Compañía de los Ferrocarriles de Mallorca pasó apuros económicos desde su nacimiento. En 1875, año del primer viaje del tren en la isla, la empresa ya había gastado 2.528.466 pesetas en el proyecto para unir Palma con Inca, pese a que su capital social solo era de 2,125 millones. Aun así, fue la gran impulsora de este transporte y sus trenes llegaron a sa Pobla, Artà y Santanyí. Sin embargo, la competencia de la carretera y los errores en la gestión abocaron a la empresa a una crisis constante que se agravó en los años 50 del siglo pasado.

En 1951, los gestores ya informaron al Estado de que no se consideraban "con medios propios bastantes para continuar la explotación". En 1959, el Gobierno aprobó la compra de las acciones de Ferrocarriles de Mallorca por su valor nominal. Significó el final de la empresa. La explotación pasó a manos de FEVE y con las transferencias de competencias se fundó SFM.
La caja de caudales abierta, vacía y con telarañas sería un buen símbolo de las vicisitudes económicas de la empresa que impulsó el transporte ferroviario en el pasado... y de las de la empresa que lo gestiona hoy.